Ser joven hoy: la importancia de la Educación en tiempos de crisis

Hace diez años todo aquel estudiante que dejara de estudiar podía tener un trabajo, conseguir dinero, formar una familia, comprar una casa y vivir en paz. Eso se acabó, los jóvenes hoy tenemos 2 opciones, las que siempre se han tenido, vaya:

1. Estudiar
Esta es la mejor, sin lugar a dudas. Es conveniente hacerlo lo mejor posible, especializaciones, post-grados, doctorados. El objetivo es superar la media y conseguir colocarnos en un mercado laboral con la suficiente oferta y la menor demanda posible. A mayor especialización y calidad, menos competidores serios y más posibilidades de encontrar un buen trabajo.

Una de las ventajas de esta opción es que, a la hora de salir al mercado, compites con tu formación y capacidad, cuantas más cosas sepas hacer -y mejor las hagas-, más personas precisarán de tus servicios y, por lo tanto, tus condiciones laborales y tu salario no serán vulnerados debido a que no serás prescindible. Digamos que los que opten por ésto -y lo consigan- tendrán el as en la manga de: “pues me voy a otro sitio donde sí acepten mis condiciones”, para entendernos.

Hoy la única salida -la que yo entiendo por más favorable- es ser el mejor en tu campo, o sea, ofrecer lo que la mayoría no pueda, sólo de esta manera tendrás un puesto asegurado.
Se ve muy bien en este gráfico:

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El número de ocupados con estudios superiores a aumentado, mientras que el de  los que sólo han obtenido el graduado -o incluso menos- a descendido notablemente. Podríamos decir que abandonar los estudios es una especie de carrera hacia el precipicio, algo así como un suicidio temprano.

Hemos de tener en cuenta que los recursos se han multiplicado, ¿quién no conoce a alguien que querría haber hecho x carrera, pero no pudo acceder y salió a la buscar trabajo -o a encontrarlo, depende del año- con 18 recién cumplidos? El no aprovechar la variedad de ramas y las facilidades que nos suelen proporcionar para acceder a ellas me parece, como mínimo, criticable.

2. No estudiar
Mis propios padres no pudieron hacer lo que querían, mi madre sí tiene la ESO -se la sacó mientras trabajaba-, pero mi padre no, y ambos conservan el trabajo, pero porque son de lo mejor en lo suyo, y sus jefes no quieren prescindir de ellos, por eso están donde están, lo que significa que no está todo perdido para los que no pudieron, en su tiempo, optar a estudios superiores.

No todo está en las carreras universitarias, por supuesto, hacen falta basureros, electricistas, mecánicos, albañiles, pero en la profesionalidad -o sea, en el conocimiento teórico/práctico óptimo del trabajo a desempeñar- está la solución. El tener esos conocimientos hace posible jugar con otras cosas que no sean tus derechos, o lo que estás dispuesto a cobrar, como ya he dicho antes.

Empresario: Bien, ¿qué me puede ofrecer usted?
Trabajador: Mis manos.
Empresario: ¿Y ya está? ¿Sabe usted que todos tenemos 2 manos, verdad?
Trabajador: Hmm..
Empresario: Me refiero a que qué puede usted ofrecerme para diferenciarse de los demás.
Trabajador: Estoy dispuesto a trabajar por menos de 600€.
Empresario: No es suficiente.
Trabajador: Eso, y.. estoy dispuesto a no tener vacaciones y trabajar los domingos.
Empresario: ¡Contratado! Empieza mañana. 

Si queremos evitar esta situación es esencial adquirir unas capacidades, en otras palabras, la educación es esencial para vivir, no hay otra. Ahora más que nunca, la deslocalización -menos trabajo de mano de obra sin preparación-, la tecnología -mecanización mediante máquinas de lo que antes tendrían que hacer estos obreros- hace que decrezca la oferta, al haber muchos parados que necesitan comer y pagar hipotecas como sea la demanda aumenta y a esto hemos de añadir que el nivel necesario para acceder a ese puesto de trabajo crecerá mientras que, probablemente, las condiciones y salarios hagan lo contrario.

Los jóvenes de hoy nos enfrentamos a un mundo muy complejo en el que cada vez resulta más difícil el ascenso a lo más alto, pero que, sin embargo, nos brinda oportunidades únicas de las que ninguna otra generación disponía hasta ahora.

La situación es horrorosa actualmente para nosotros, uno de cada dos jóvenes no trabaja. Si hasta los que están mejor preparados lo tienen difícil para encontrar empleo, imagínense para quien no tiene ni el título de la ESO.

Supongo esto es algo que todos sabemos -lo queramos tener en cuenta o no-, sin embargo tengo compañeros que aún contemplan la posibilidad de dejar los estudios este mismo año, cada cual puede hacer lo que quiera con su vida, lo esencial es que su decisión no influya en la mía -o en la cualquier otro que decida estudiar-, que pasa, pero esto ya es meterse en otro jardín.

P.D: No contemplo la posibilidad del don fantástico que te saca de la pobreza de un día para otro porque no es lo que suele pasar, pero sí, también existe esa posibilidad, sin embargo, con la tenencia de una capacidad no es suficiente, normalmente, para sacarle brillo hay que explotarlo, y para explotarlo es necesario estudio, preparación, ensayos y esfuerzo, por lo tanto se podría decir que se incluye en la primera posibilidad.

Nadie consigue vivir del aire.

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