Microrrelatos

Sucede que a veces no basta con imaginar un mundo mejor. Sucede que a veces urgen la sangre, el sudor y las lágrimas y sucede que a veces esto sucede porque tiene que suceder. Sucede que a veces no es suficiente con entonar un “mea culpa”. Sucede que a veces la paz huele a guerra y tanques oxidados. Sucede que, a veces, hemos de despertar.

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